El encargo consiste en la rehabilitación del último piso, la cubierta, la fachada y el jardín de una casa familiar de dos plantas.
Los clientes son una familia compuesta por dos padres cercanos a los cuarenta años de edad y un hijo de ocho. Normalmente residen en el extranjero y la vivienda la utilizarían en invierno y verano, cuando pueden volver a visitar a la familia. Contemplan la posibilidad de volver y permanecer temporadas largas por lo que la casa debería de albergar una zona de trabajo.
La vivienda se organiza dejando un espacio continuo de salón-comedor-cocina orientado a las mejores vistas hacia la ría, dejando las habitaciones, un baño y un aseo de invitados en la mitad oeste de la casa. Se sustituye la cubierta de uralita por una nueva de zinc, incorporando el espacio bajo cubierta al programa.
Con la intención de dotar de mayor amplitud a la vivienda de 120 m2, se derriba la mitad del forjado de la planta bajo cubierta, dotando al salón-comedor-cocina de una altura de dos plantas. En el espacio restante a ese nivel se ubicará la zona de trabajo, separada pero abierta hacia el resto de la vivienda para aprovechar la luz del resto de los espacios.
La uralita con la que se protegía el edificio de los vientos y lluvias predominantes se sustituye por una fachada ventilada de madera quemada. Esta solución cumple con la misma función y tras el termotratado de la madera no requiere de un mantenimiento continuado. En el jardín la madera se prolonga generando una terraza compartida con la vivienda en planta baja, propiedad de la hermana de la familia.