El Lugar do Carracedo es una aldea que se encuentra a los pies del Monte Pindo, en Carnota (A Coruña), un entorno de montes de granito que terminan en el mar. En sus laderas se alternan zonas frondosas de pinos, robles, castaños, acebos y abedules con otras peladas por el viento donde crecen mimosas, helechos y tojos.
El proyecto consiste en la rehabilitación de una vivienda que tenía adosadas dos construcciones para el uso agrícola de la parcela. La intención fue, desde el primer momento, la de poner en valor la edificación principal de muros de piedra y cubierta de teja plana, incorporando las edificaciones contiguas para cumplir con el nuevo programa requerido por los propietarios.
La principal petición era la de tener un gran salón en planta baja que pudiera llegar a albergar todas las funciones de la vivienda en el caso de que subir las escaleras a la planta primera pudiera convertirse en una barrera. Se plantea un espacio continuo con rincones caracterizados por su orientación, iluminación y proporciones, de modo que pueda dividirse con facilidad, generando en su extremo este un área ligeramente elevada, susceptible de ser cerrada mediante puertas plegables de modo que se convierta en una habitación de unos 13m2. El programa de planta primera consiste en dos habitaciones con baño y una biblioteca con salida a una terraza exterior.
Para ello, en el muro de la vivienda principal se abre un gran hueco en planta baja que permita la conexión con uno de los volúmenes agrícolas preexistentes y, en planta primera, la misma fachada se orada para crear dos salidas desde la biblioteca a la terraza. Las piedras de la demolición se reutilizan, complementándose con otras que se encontraban en la parcela para generar el pavimento frente a la vivienda. Los elementos de carpintería exterior, se construyen a partir de maderas de batea, plataformas flotantes que se encuentran en la ría para el cultivo del mejillón, estas maderas ya han sido quemadas por el mar y son fácilmente localizables en aserraderos de la zona. Se lijan en diferentes grados según su utilización, para el pavimento de la terraza, el asiento y respaldo del banco, las contraventanas o la puerta de acceso a la vivienda. Este proceso dota a un material que ya es estable al exterior por su anterior exposición, de una segunda vida útil.
La intervención busca ser contenida y los volúmenes agrícolas preexistentes se revisten de manera unitaria, alcanzando las nuevas condiciones térmicas requeridas y manteniendo el protagonismo del volumen de piedra. En la zona donde se ubicará la posible habitación en planta baja, el volumen se recorta para plantar un abedul que, con el tiempo, filtrará la luz a esa estancia este del salón.